Un plan financiero o económico es la parte más importante e imprescindible de un negocio o empresa. Es la mejor herramienta para evaluar monetariamente qué tan rentable es una propuesta de negocio, dando a conocer un proyecto que puede ser un producto, o simplemente una idea.

No se usa únicamente para iniciar un negocio exitoso, sino también para evaluar todas las posibilidades de crecimiento y pérdidas de una empresa ya constituida  que funcione en su completa totalidad, así como sus posibilidades de expansión o consolidación.

El plan financiero forma parte del plan de negocios, y se puede decir que es un simulador de negocios, ya que cuando éste puede diseñarse a corto plazo (1 año), mediano plazo (entre 2 y 5 años) y a largo plazo (más de 5 años después de iniciar el proyecto).

De esa manera se puede tener una proyección -en un determinado tiempo- de cómo será la situación financiera de cualquier emprendedor que decida materializar una idea.

Fijar objetivos

En el plan financiero se deben fijar los objetivos que se esperan lograr, tomando en cuenta todos los factores que influyen a lo largo de su ejecución, y a la vez cuáles son los puntos sensibles que podrían generar caídas en el proyecto a desarrollar.

Su visión debe ser la más real posible, ya que la intención de este tipo de propuestas es buscar apoyo financiero, o en otras palabras, capital para impulsar una gran oportunidad y así poder lograr las metas trazadas.

A continuación se esbozan los pasos a seguir para crear un plan de negocios exitoso y productivo.

Pasos para crear un plan de negocios

  • Establecer cuáles serán los informes financieros que presentará la empresa o el proyecto:

La intención es poder visualizar qué es lo que se quiere lograr o a dónde se quiere llegar tomando en cuenta factores importantes como la rentabilidad, es decir; si dicho proyecto tendrá o no el rendimiento esperado en términos económicos o de liquidez, siendo ésta la capacidad que tendrá la empresa de responder ante ciertas situaciones económicas, pudiendo así medir la solvencia en cuanto a pagos o deudas.

Otro elemento importante es el apalancamiento, el cual no es más que la relación crédito-capital. Destaca que a mayor capital propio existe mayor rentabilidad y menor riesgo, y por el contrario, a mayor crédito, menor capital.

Asimismo, existe un alto riesgo de que el proyecto dependa de inversionistas, pero esto no significa que la propuesta financiera no se llevará a cabo. De hecho, existen casos registrados de proyectos que han enfrentado este tipo de limitaciones y las han superado satisfactoriamente.

  • Determinar cuál será el capital necesario a invertir:

Esto se logra analizando dicha propuesta para así obtener un gran crecimiento en un tiempo estipulado -preferiblemente entre 3 y 5 años aproximadamente-. Adicionalmente es necesario tener un conocimiento del capital que se necesitará para garantizar un crecimiento sostenido, cuyo fin ulterior es que la empresa cumpla con las metas fijadas.

  • Presentar un análisis donde se defina la disponibilidad del capital para un tiempo dado, así como las fuentes que puedan financiar a la empresa:

Es importante destacar que las diferentes fuentes de inversión pueden ser propias o ajenas, en cuyo caso se deben señalar las estrategias a usar para devolver el dinero prestado, pautando una cantidad de tiempo prudente, y respetando los términos y condiciones acordados entre los socios de la empresa.

  • Elaborar un método de control:

Esto determinará la mejor manera de aprovechar al máximo todos los bienes que se requieran a lo largo de la ejecución de dicho proyecto. Esta herramienta es utilizada para garantizar que se despilfarre el capital obtenido.

  • Calcular el umbral de rentabilidad de la empresa:

Con esto se busca probar si con las ventas estimadas se alcanzará o no ese umbral, el cual orientará el futuro del proyecto. Este es uno de los puntos más importantes, puesto que al demostrarse los aspectos positivos –como la rentabilidad- podría crearse un ambiente de confianza y credibilidad para los inversionistas.

  • Crear un plan auxiliar:

Es decir, un plan que funcione para los casos o situaciones en los que la empresa esté en su punto más sensible y no pueda cumplir sus objetivos. Existen muchos factores que pueden amenazar el futuro de la empresa como la inflación, crisis económicas, reformas financieras, desastres naturales, entre otros.

Un plan auxiliar es ideal para salvaguardar el negocio, y por ende, nunca debe pasarse por alto.

  • Desarrollar un plan de marketing para dar a conocer públicamente el producto:

Las estrategias empleadas para el mercadeo y la publicidad en el sector financiero son bastante diferentes a muchos otros tipos de mercado, ya que en su mayoría están sujetas a regulaciones estadales.

Cada mercado es diferente puesto que el producto a ofrecer nunca es el mismo, es por esto que hay un producto y una publicidad dirigida a un tipo de usuario en específico, todo esto por el tipo de publicidad que se maneja.

  • Realizar un plan para lograr retribuir o compensar las diferentes variaciones que se pueden suscitar a lo largo del desenvolvimiento del proyecto:

Esto se debe hacer tomando en cuenta el desempeño del proyecto. Es por esto que una de las mejores maneras de solventarlo es incentivando la productividad y la competitividad en el mercado para obtener los mejores resultados.

  • Presentar el plan financiero con mucha seguridad, confianza y optimismo:

Una buena actitud y una excelente presencia son siempre las mejores cartas de presentación ante cualquier propuesta, y su único fin es captar y atraer a los inversionistas.

  • Tener disciplina y crear un plan de trabajo, organizándose para el momento en el cual se le realicen las presentaciones a los inversionistas:

Se debe tener la mayor convicción y disponibilidad posible para explicar todas las dudas e incertidumbres que se puedan generar, pero también se debe estudiar el mercado en él que se desenvuelven para así saber cómo atraer la máxima atención posible y lograr lo cometido.

La importancia de estar informado

Un dato muy importante a tener en cuenta es que para crear un plan de negocios no se necesita un analista financiero o especializado en el área económica. Solo es necesario conocer los datos básicos inherentes al área como el capital a usar; y para ello se puede buscar apoyo en libros o en la web.

Estar al tanto de la información referente al producto o idea a ofertar, así como de sus ventajas y desventajas también es favorable para tener una idea más clara de lo que se necesita, teniendo siempre en cuenta cuál es el objetivo principal del proyecto y las metas que deben alcanzarse en un tiempo determinado.

Hoy en día existen múltiples herramientas tecnológicas que complementan la data colgada en Internet, lo cual facilita en gran medida la realización de un plan financiero.

Los simuladores son unas de las más populares. Estos ejecutan todas las operaciones que se requieren para sacar los respectivos cálculos de los balances de resultados, tesorería, capital, entre muchos otros.

En líneas generales, estas herramientas son muy prácticas, efectivas y pueden ser muy útiles cuando no se cuenta con un asesoramiento especializado en el área. Es cuestión de investigar las que mejor se adapten a los requerimientos o necesidades de la persona que requiere la elaboración de un plan financiero para así obtener resultados sumamente favorables.