El emprendimiento ha cobrado auge en los últimos años en todo el mundo, al punto de que ya no es un campo de interés exclusivo para los adultos, sino también para los más pequeños de la casa.

Hoy en día los padres son más conscientes de la importancia de preparar a sus hijos para el éxito desde temprana edad, y es por ello que cada vez se inclinan más por ofrecerle las herramientas necesarias para desarrollar habilidades empresariales desde su infancia.

Básicamente lo que estoy diciendo es que sí es posible preparar a los ninõs para que se conviertan en emprendedores o empresarios en el futuro, y aunque lógicamente no estarán totalmente capacitados para dirigir una compañía o trasnacional a los 8 años o menos, sí es totalmente posible que sepan qué actitudes y aptitudes deben tener para saborear las mieles del éxito con sus propios negocios cuando sean mayores.

Si este tema te resulta interesante te invito a seguir leyendo para descubrir algunas claves o pasos que debes poner en práctica para adiestrar a tus hijos en la materia ¿Qué dices?, ¿te animas a intentarlo? Si estás dispuesto entonces lee lo siguiente con atención.

La educación es la clave del éxito

Así mismo, y lo más destacable de todo es que comienza en casa. Prepárate mental y logísticamente para enseñarle a tus hijos todo lo que necesitan saber para emprender o ser empresarios en el mañana, y si no sabes por dónde empezar, pues acá te aclaro un poco el panorama.

1 – Promueve en ellos una cultura financiera

Evita a toda costa ofrecerle dinero o mesada a cambio de la realización de una tarea del hogar o entorno que tú mismo le asignes o impongas. Esto solamente apalancará en ellos la creencia de que debe trabajar por o para otros a cambio de un pago. En otras palabras, puedes reforzar la creencia de que necesita ser un “asalariado” para ser recompensado financieramente por sus labores.

En contraparte, debes incentivar su curiosidad con la finalidad de que descubran por sí mismos alguna actividad o asignación que puedan llevar a cabo por iniciativa propia, siendo ellos mismos quienes negocien contigo cómo y cuándo desean ser remunerados o recompensados.

Esta acción de auto consciencia despertará en ellos el impulso por hacer algo, por descubrir nuevas oportunidades, y además promoverá sus dotes comerciales, pues se verán en la obligación de negociar contigo al momento de realizar sus “trabajos”.

Entonces, ¿te estás preguntando cómo puedes poner este plan en marcha? En realidad es bien sencillo. Comienza por proponerles que se las ingenien para conseguir algo que hacer, arreglar o reparar dentro de su espacio más cercano: el hogar.

Pueden barrer las hojas del jardín, limpiar sus habitaciones, ayudarte a doblar y guardar la ropa limpia, ordenar sus cestas de juguetes, estantes de libros y mucho más; pongan a volar su imaginación y verán cómo esta habilidad se va desarrollando y fortaleciendo en el corto o mediano plazo.

2 – Enseñanza por repetición

Este es un principio básico y fundamental. Los niños aprenden viendo, observando y escuchando a sus padres, es decir, emulan conductas, actitudes o acciones de sus modelos ejemplares: mamá y papá.

Esto significa que su espíritu emprendedor despierta cuando descubren o entienden que sus papás se interesan por los negocios, el emprendimiento o la movida empresarial en general.

Aun cuando ambos puedan ser empleados y no del todo empresarios, siempre es posible que emprendan pequeños negocios desde el hogar, valiéndose de todas las ventajas que ofrece la tecnología en los tiempos actuales.

Una buena propuesta sería la de crear productos u ofrecer servicios que involucren a los niños y les permitan definir sus propios horarios o tareas a llevar a cabo, como por ejemplo, crear pulseras, collares o manualidades que las niñas puedan comercializar en sus propias comunidades, siempre con la guía y supervisión de los padres.

Otra excelente idea sería la de preparar postres sencillos como galletas, o cup cakes, que puedan vender entre sus conocidos, siempre contando con la participación de los niños bien sea durante la preparación, entrega o por qué no, cobranza, si ya están en una edad apropiada para sacar cuentas apropiadamente.

3 – Liderazgo y oratoria

Esto es de vital importancia. Un buen emprendedor debe ser capaz de liderar sus emprendimientos o proyectos con firmeza, claridad, confianza y seguridad. Hay quienes dicen que los líderes no nacen, sino que se hacen, lo cual se traduce en que puedes entrenar a tus hijos desde bien pequeños para que se conviertan en líderes en sus colegios, actividades extra académicas como las deportivas o culturales, y afines.

Adicionalmente, debes promover en ellos la importancia de hablar y escribir correctamente, pero sobre todo, la de expresarse concisamente o la de comunicar sus pensamientos, sentimientos o ideas de forma tal que los demás puedan entenderlas. Recuerda, un buen emprendedor necesita ser un buen vendedor y todo gran negocio comienza hablando y negociando.

En este caso el ejercicio sería el siguiente: pídele a tus hijos que creen algún producto,  que dibujen algo que pueda servir como especie de obra de arte, o que escriban un poema, canción o cuento para que luego te expliquen cómo, por qué y para qué lo crearon.

Sin que ellos lo noten estarás incentivándolos a comunicarle a otros sus ideas y por supuesto a venderlas. Tu trabajo consistirá en detectar las posibles fallas que manifiesten y corregirlas, siempre explicándoles por qué deben cambiarlas si desean mejorar.

A ver, haciéndolo más gráfico, no basta con decirles que deben hablar viéndote a los ojos, o con un buen tono de voz, sino que debes explicarles que al mirar a la otra persona a la cara le demuestras que la tomas en cuenta, que la respetas y que además estás seguro de ti mismo y de lo que hablas, en fin, que demuestras seguridad y que tienes el control de la situación.

De esta manera ellos entenderán la causa de la observación que les has hecho y también la manera en qué deben mejorar. Esa es la principal diferencia entre decir o acotar y explicar.

4 – Enséñalos a preguntar, no a responder

Esta premisa ha ganado adeptos a nivel mundial y se fundamenta en el hecho de que los padres y los educadores suelen presentarle problemas a los niños para que los solucionen, sin tomar en cuenta que en la vida real nadie hace las preguntas, es decir, que uno mismo debe hacérselas.

Según la postura de uno de los economistas más reconocidos del mundo, quien además creó el Índice de Competitividad Global, Xavier Sala-i-Martín, “la educación de los niños debe estar dirigida a enseñarlos a hablar, realizar discursos y vender ideas…”, pero más que todo a enseñarlos a hacer preguntas, en lugar de exigirle respuestas.

5 – Ayúdalos a superar los fracasos

Los emprendimientos o la puesta en marcha de nuevas empresas o negocios conlleva un riesgo; esto es algo sencillamente inevitable. De modo que esto puede suponer un gran éxito o un estrepitoso fracaso, pero lo importante es no darse por vencido ni sentirse derrotado, sino evaluar la situación para aprender de los errores y volver a intentarlo siempre que sea necesario.

Ayudarlos a superar el miedo al fracaso es clave cuando se quieren formar empresarios desde la infancia, y para lograrlos debes hacerles entender que los errores son procesos de aprendizaje. Entonces evita castigarlos o reprenderlos desmedidamente cuando realicen asignaciones o tareas erróneamente, puesto que la actitud correcta es la de identificar las fallas y corregirlas para que no se repitan en el futuro.

Ayuda profesional

Sin embargo, si sientes que necesitas una guía más profesional o experimentada para educarlos en el ámbito empresarial, es válido que sepas que ya existen programas educativos o instituciones especializadas en la preparación de niños en este sector y que algunas de ellas aceptan a pequeños desde los 4 años en adelante.

México o España son unos de los países más experimentados en este campo, así que si estás interesado puedes hacer una búsqueda exhaustiva por Internet para conocer las ofertas disponibles en el mercado y escoger la que mejor se adapte a las necesidades de tus hijos, o la que consideres que tiene el enfoque empresarial más completo o integral.